La flexografía es una técnica de impresión en relieve,
puesto que las zonas impresas de la forma están realzadas respecto de las zonas
no impresas. La plancha, llamada cliché o placa, es generalmente de
fotopolímero, que, por ser un material muy flexible, es capaz de adaptarse a
una cantidad de soportes o sustratos de impresión muy variados. La flexografía
es el sistema de impresión característico, por ejemplo, del cartón ondulado y de
los soportes plásticos.
En este sistema de impresión se utilizan tintas líquidas
caracterizadas por su gran rapidez de secado. Esta gran velocidad de secado es
la que permite imprimir volúmenes altos a bajos costos, comparado con otros
sistemas de impresión. En cualquier caso, para soportes poco absorbentes, es
necesario utilizar secadores situados en la propia impresora (por ejemplo, en
el caso de papeles estucados o barnices UVI).
Las impresoras suelen ser rotativas, y la principal
diferencia entre éstas y los demás sistemas de impresión es el modo en que el
cliché recibe la tinta. Generalmente, un rodillo giratorio de caucho recoge la
tinta y la transfiere por contacto a otro cilindro, llamado anilox. El anilox,
por medio de unos alvéolos o huecos de tamaño microscópico, formados
generalmente por abrasión de un rayo láser en un rodillo de cerámica y con
cubierta de cromo, transfiere una ligera capa de tinta regular y uniforme a la
forma impresora, grabado o cliché. Posteriormente, el cliché transferirá la
tinta al soporte a imprimir.
La cantidad de tintas que pueden ser utilizada va desde una
hasta diez, incluyendo diferentes tipos de acabados como barnices (de máquina,
alto brillo o ultravioleta), laminación plástica y estampado de película.
El proceso de flexografía es característico para la
impresión de etiquetas autoadheribles en rollo, las cuales se pueden imprimir
en papel, películas y plásticos.
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